EL DELIRIO DE DEMIAN COURT
Esta historia que voy a contaros es completamente irreal. No ha sucedido nunca, ni nunca podrá suceder; y no es que no sea posible, es que es completamente imposible; aunque no es que no sea real, pero el realismo por implacable con tocarla la destruye; pues tan frágil es esta historia que podria ser un sueño, un dibujo naif, así en vez de leerla, para interpretarla mejor, habria que soñarla en todos sus colores y asi percibirla con su abanico de esplendor, pues no es mas que un canto a la fragilidad, y como tal se rompe con tocarla,y no es que yo sea pesimista, pero es una historia demasiado optimista para que algun dia algo semejante ocurriera en cualquier lugar; lástima sea decirlo, todo menos esto es posible, y eso que esta llena de empeño , logica y deseos, pero su confin es mera utopia
Cualquier hecatombe tiene mas credibilidad, que esta frágil historia, pero la vida real no es así como aquí esta contada, sin embargo ha surgido de ella, aun a pesar de que la vida a la vuelta de cualquier esquina puede ser tan sensible como un bistec de carne dura estrellandose en plena la cara, pero , eso si, aun cabe, si cabe, el verdadero hecho de que cada humano pueda imaginar en libertad de que otro mundo es posible , otro mundo que esta en este...aun a pesar....
NOTA:Esta novelucha consta de 35 capitulos mas o menos largos, y los 29 primeros estan colgados en el mes de octubre, mientras que los restantes estan colgados indistintamente en los demas meses asi como el ultimo capitulo esta colocado en el mes de mayo...
Que tengais buena lectura amigos....
LA MUJER DEGOLLADA
Tanto Peter como Sid llevaban un rato deambulando por las calles sintiéndose pletóricos de ociosidad bajo los vibrantes rayos del sol oblicuo reinando sobre la tarde.
Se acababan de escapar del colegio por un declive trasero del patio de recreo, y en el clamor por su libertad habían desencajado los ladrillos casi sueltos de un pequeño muro colindante a base de furibundos taconazos infantiles, que les dejo alcanzar, una vez ya derribado, el limite hostil de su esclavitud escolar, a una calle adyacente donde se abría para ellos en una fresca bocanada, el acceso deslumbrante al continuo descubrimiento del resto del mundo entero.
En el colegio-calcel sin embargo nadie se percibió de su fuga hasta que los delataron sus asientos vacíos en la soñolienta aula durante la siguiente mortífera clase de gramática.
El muro que habían franqueado estaba al fondo del campo de fútbol, fuera de la vista de los carceleros-profesores que los atormentaban a ambos, tanto a Peter como a Sid con la soporífera exposición de eternos monólogos supuestamente educativos pero extentos de ninguna brizna de interés que complaciera con instigación sus imaginaciones, y nunca tanto como lo hiciera el hecho de mirar por las ventanas durante esas clases y ver los colores que transfería el sol en su transcurso deslizándose sobre las calles.
Tanto Sid como Peter tenían una actitud autodidacta de la vida, ninguno de los dos tenia el deseo de acabar siendo un hombre de provecho, y lo único que deseaban en estos extasiantes momentos de desobediencia y huida, era principalmente el tener y sentir libertad, independencia y libre albedrío. Y la doctrina de paja de sus padres era un gran impedimento al mismo tiempo que un gran incentivo para sus carreras de pro libertarios potenciales. Por ello robaban su tiempo al tiempo prescrito para los estudios eludiendo con alegría la imposición del deber de aplicarse en su educación en previsión de un provechoso futuro digno, y cambiaban todo esto solo por el hecho de vivir intensamente ciertas emociones que por audaces e incorrectas, ninguno de los otros alumnos se atreviera ni a imaginar, y esto se había convertido ya dentro del fuero de sus animos en las bases de donde arreciaban sus principios y motivaciones.
Y en este caso de hoy, la adrenalina de escaparse del colegio derribando con su infanticida brutalidad, el obstáculo banal de una mera y débil pared de rectitud, ya era suficiente incentivo aun a pesar de ser bastante previsible de que el director acabaría por enviar a sus padres una carta delatora de sus continuas faltas, por ello ambos ya tenían planeado forzar sus respectivos buzones antes de que aconteciera la catastrofe final, aunque desde luego en estos momentos de exaltación y fuga pertinaz, este era un hecho que no les inquietaba en absoluto, la libertad era demasiado embriagadora para pararse a pensar en las consecuencias resultantes de sus reiteradas malas acciones.
Sid era muy moreno tanto como Peter era muy pelirrojo, y siempre estaban juntos como si fueran aquellos dos traviesos personajes de Comic, llamados Zip y Zape, tal como si ellos mismos hubieran salido de esas mismas viñetas para amenizar con sus aventuras y sus pequeñas triquiñuelas la normalidad aplastante del devenir de las calles
En sus incursiones al mundo prometido, que visto desde fuera del colegio parecía ser de un tornasolado multicolor, habían estado chapoteando por los túneles de los desagües, cuya entrada a semejantes catacumbas, solo la conocían ellos y las ratas. En otras ocasiones también habían estado buscando, sucios hasta las orejas, objetos singulares por los basureros de los ocasionalmente emocionantes descampados de terreno en bruto. También solían ir a dar saltos y a jugar a las persecuciones o a esquivar como temerarios toreros el trayecto de los convoyes permaneciendo hasta los últimos mas extremos segundos en equilibrio sobre los rieles de las vías hasta esquivar con chulería el paso de los trenes de cercanías. También les gustaba los equilibrios sobre las vigas del puente de hierro que fornido en sus alturas les retaba a trepar con suma imprudencia.
Y esta no era la primera vez que se escapaban del colegio, el uno siempre estaba decidido a apoyar las desorbitadas ideas del otro incondicionalmente, y siempre que fueran también consideradas descabelladas por los demás aburridos colegiales, ya que su estupor ante su actitud de su gamberrismo deliberado, les complacía una enormidad y por ello acababan siempre por meterse en sitios donde hubiera cierto riesgo espectacular, y así ellos sentían que los demás niños secretamente admiraban su audacia, por eso los sitios ideales para ir a explorar siempre eran sitios pestilentes, oscuros o ruinosos los cuales tanto a ellos como a los demás niños les resultaban asombrosos.
Pero esto no era todo, ya que ambos, fruto de sus tunantes expediciones, compartían un secreto inconfesable llamado ¡crueldad!, pues el ultimo fin que les llevaba a entrar en ocasiones en cierto tipo de sitios, albergaba el inquietante propósito de cazar gatos callejeros para luego poder deleitarse con la fascinación de...¡torturarlos!.
—Es aquí —dijo Sid señalando la casa que se dejaba entrever detrás de un selvático jardín salvaje en pleno abandono.
Sid era extremadamente flaco y exageradamente largo para sus once años, parecía apenas un esqueleto o un mero y descompasado baile de huesos andantes. Sus cabellos se disparaban desobedientes al peine encabritados por sendos remolinos con mucho carácter.
Su voz cuando quería era portentosamente aguda, y para molestar a los mayores a veces emitía gritos repelentes, cuyas frecuencias abatían a todo el mundo presente sacudiendo de crispación los delicados caracolillos que forman la sensibilidad de los oídos,
Además Sid también era bastante orejudo pues sus pabellones auditivos destacaban con un grotesco relieve sobre el skyline de su cabeza.
Además era un parlanchín sin mesura, no le importaba en absoluto hacerse realmente pesado, y si tenia ocasión de contar un chiste, y según veía que el oportuno oyente era lo bastante dócil para ello, a continuación se abalanzaba sobre él, con su volátil verborrea, dispuesto a contar absolutamente todos los otros mil chistes pueriles que se sabia de memoria, arrojándolos uno detrás del otro sobre su víctima, y sin dar un respiro a pesar del limite de paciencia del ocasional oyente propicio totalmente amedrentado.
En aquellos momentos en que le habían robado al formalismo, esta tarde de exultante libertad, sus pasos rastreadores les había conducido siguiendo juguetonamente el cauce de una pestilente acequia hasta llegar intrépidamente al limite de las afueras suburviales del barrio conocido, ahí donde nadie había llegado todavía, nadie, o acaso ninguno de los otros obedientes monitos de su colegio, por supuesto.
Sin embargo Sid hoy que se sentía graciosillo quería poner a prueba la resistencia de crispacion de Peter, así que Sid menciono como de pasada al rival natural de Peter, aquel aborrecible super triunfador, lider de la clase, y gran jugador de futbol, que Sid secretamente sabia que a Peter le causaba una rabia y una envidia incontrolable. Así que refiriéndose a la casa de aspecto fantasmal que tenían delante, Sid le dijo a Peter.
-Wilson ha dicho que aquí habían degollado a una mujer—.
Peter consecuentemente ignoró el comentario y la mención de ese abominable nombre tirando una piedra hacia la lejanía y procurando no mirar en absoluto a Sid.
Peter tenia un escandaloso cabello escarlata tan rizado como un ovillo de esparto, también era un pecoso desmesurado, y sus ojos azules destacaban colosales sobre el fondo rojizo que emanaba de su total apariencia celtica,
su cara era graciosamente redondeada al contrario que la de Sid, pues en Sid todo hacia un estroboscópico efecto visual de ser un niño que en el ultimo tirón de su crecimiento parecía estar, cual retrato de Velazquez, permanentemente estirado por una fuerza invisible desde dos de sus extremos opuestos, de los de arriba a abajo como en su viceversa.
Sid continuó punzando a Peter al percibir su molesto silencio disimulado, y dijo.
-Esta misma mañana Wilson, lo estaba contando en la entrada del cole, ya sabes la de historias que cuenta, sabe contar mas historias que nadie, y hoy hablaba de esta casa al borde de la acequia, y ha dicho que esta casa tiene el fantasma de la mujer que degollaron, y dice Wilson que es verdad porque él la ha visto -
Peter solo refunfuño como para sus adentros buscando en su contrariedad, la posible exposición adecuada de algún descrédito efectivo para semejante afirmación, pero aun si seguía prudentemente manteniendo la boca callada para no demostrar abiertamente su creciente aversión
Pero Sid continuó instigando con su maraña y le dijo a Peter a continuación.
—Si, porque ha dicho Wilson que la mujer se le apareció por la ventana y que iba con el cuello partido y con la cabeza colgando de los tendones a un lado, jo¡ terrorifico , verdad?-.
Peter siguió con su enfurruñado mutismo tratando de aparentar que la cosa no iba con el, que la voz de su amigo pasaba por sus oídos solo por casualidad, y que él estaba a su lado demasiado concentrado pensando en alguna idea luminosa que concernía al propósito de alguna nueva ingeniosa travesura. De mientras Sid intencionadamente prosiguió enumerando proezas de su rival
—dice Wilson, que cuando se le apareció la mujer, él se la quedó mirando tranquilamente y que ella desde la ventana con la cabeza bamboleando a un lado dijo hasta tres veces su nombre Rick, Rick, Rick y que de mientras goteaba un viscoso chorro de sangre negra del cuello cortado, ¿no te parece espeluznante?.
Después de oír esto Peter se había puesto rojo como una amapola, pues se estaba conteniendo para no demostrarle a su amigo Sid, toda la rabia que sentía hacia el constante protagonismo del que siempre se pavoneaba Wilson ante él.
Sid en sus fueros se estaba regocijando, pues a él le resultaba evidente la emoción que con su silencio trataba de ocultar Peter, así que siguió ponzoñandole en búsqueda de su limite
-¿te imaginas que le hubiera echado a Wilson un maleficio..¡que chulo, ¿no?-
Ambos estaban ante la verja de hierro de la casa abandonada, y Peter para no mostrar a Sid su cara sonrojada por la ira, hacia como que escudriñaba con mucho interés entre el forraje del seto circundante a la casa.
Pero Sid lo percibía todo perfectamente así que le metió otra puntilla en la chepa.
—. ¡Que chulo es Wilson ¿verdad?-
Y justo después de esto la ira de Peter se convirtió tanto en sonido como en explosivo.
-¡Wilson es un idiota!- vomito por fin Peter desde el fondo de su ser y con la cara convertida en radiantes ascuas añadió.
-es mas, estoy seguro que él nunca ha venido por aquí, y que nunca se escaparía de clase como lo hacemos nosotros, y también estoy seguro de que antes se cagaría encima —
Y era tal el odio que en aquellos momentos había cristalizado en sus palabras, que Peter después de decir esto para acabar la frase con mas vehemencia si cabe, escupió al suelo con toda la boca llena de asco y se quedó mirando a Sid completamente furibundo, mientras que Sid con cara de poker, frente por frente, no parpadeo ni un segundo y a continuación siguió con su fijación y para ello retomó subrepticiamente su incordiaste acoso estratégico diciendo.
-¿jo , pero es el novio de Georgina, ¡que suerte tiene!
¡Bueno! esta frase puso a Peter ya a mil, precisamente estaba además loco de celos de ver a Wilson conquistando a Georgina, la que en realidad era su amor secreto, y como esto era otra cosa completamente inconfesable para su orgullo, se revolvió dentro de si mismo para decir en un tono agudamente apremiante.
-¡pero si Georgina es una puta!-
y además Peter regurgitando estas palabras a contrapecho añadió.
-y si puede te toca la picha, que yo sé que se la tocó Andy Morton, que es verdad porque Andy me lo dijo-
Aquí fue cuando Sid se dio cuenta de que mencionando a Georgina había tocado otra de las fibras sensibles de Peter, además que la primicia de semejante “acto sexual” le había parecido un bulo bastante real e interesante, así que Sid prosiguió por esa nueva vertiente y pregunto.
-¿y que hizo Andy cuando se la tocó?
-No se- dijo Peter sin un hálito de respiro después de haber desviado tan heroicamente la posible percepción de Sid acerca de si y de sus verdaderos sentimientos, y a continuación siguió deshilvanando su imaginación ante el intenso interés demostrado por Sid hacia el “acto sexual” de Georgina que era solo fruto de su invención
- dice Andy que Georgina se metió su picha en la boca y que se la chupó.
—¡Puaj! ¡Qué asco!- dijo Sid con sinceridad.
—Pues a mí sí que me gustaría que una puta me chupase la picha.- esto fue una respuesta a modo recurrente, pero Peter al mismo tiempo se vio acariciando la idea con una intensa enamoradiza ofuscación hacia Georgina.
—¿Y le olerías el culo?-le dijo Sid sintiéndose sumamente gracioso al mismo tiempo que cientos de sucias interrogantes sobre el “acto sexual” giraban entorno su cabeza.
—Bueno, es una puta, ¿no?- fue la única sentencia que se le ocurrió a Peter para acabar de alejar a Sid de cerca del paso de sus sentimientos amorosos no correspondidos. Pero eso solo eran apariencias que a Sid no lo iban a desviar de su propósito de medir la resistencia del orgullo de su amigo Peter, así que cimbreó su estilete, y de nuevo rasgó certero el pecho de Peter con solo decir...
—Jo, que suerte tiene Wilson de tener una novia puta.-
esto ya acabo por descalabrar a Peter, acababa de mancillar deliberadamente la reputación de su amada, y sin embargo su oponente Wilson volvía a salir ganador en esta horrible conversación, e inevitablemente se sentía culpable, tanto como sucio, y traidor. Y ya desde ese momento, despues de sentir bullir dentro de si el sulfuro de la impotencia, se encerró en si mismo tras su caparazón impersonal de autodefensa, y de el no volvió a surgir ningún argumento mas para seguir camuflando el ácido que en estos momentos le recorría, así que secamente y sin sentir necesidad de justificarse zanjo el tema con un...
–me voy-
-¿a dónde vas?- le inquirió Sid ya arrepintiéndose de que por su insistente increpancia solo iba a lograr de un momento a otro quedarse solo sin su aliado de aventuras.
-me voy- fue la reafirmacion tajante de Peter
-voy contigo- dijo Sid intentando paliar el incendio que con su inquisición había provocado en el interior de Peter
-no, tu no-fue la dolida contestación de Peter
-pero ¿porque te vas?- preguntó inocentemente Sid, como si el no hubiera hecho nada.
¡porque me dan miedo los fantasmas!- contesto Peter y diciendo esto se alejó andando de espaldas mientras seguía mirando a Sid a los ojos que visiblemente compungido deslizaba una tenue pero sincera disculpa con su mirada. Y entonces Peter se giró y echó a correr como perseguido por un látigo volador y justo en dirección contraria a la muda y velada suplica de Sid.

ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ
El Delirio de Demian Court
se trata de una tonta novelita que escribí hace unos años y que en la actualidad me hallo en el proceso de reescribirla con la ayuda de Magda Martorell y mientras la reescribo, en mi afan de publicar la cuelgo aquí con faltas y tó
¡salud!
silsolsalsolsil






